Quizá ya es momento de dejarlo ir,
de permitirme a mi misma seguir.
Si este no era el lugar, si llegué en mal momento,
tal vez aún no sea tarde para regresar.
Claro, extrañaré su risa,
el modo en que el viento movía su camisa,
nunca olvidaré como me entendía,
cómo cuando yo me rendía, él sólo sonreía.
Es probable que nunca vuelva a sentir algo así,
pero ya no me puedo mentir,
aunque sin él, crea imposible vivir...