Cuando te conocí deje de conocerme y me convertí en lo que querías, Aunque estoy consiente lo que tú me das jamas es suficiente, Se cual es la salida de tu laberinto, Si no la he tomado es porque no he querido, Cuando estoy a punto siento que mis pies regresan por instinto. Eres impredecible y aunque no lo quieras siempre me haces daño, Si no vas a cambiar es mejor no pensar que existen los milagros. Ya lo se, pero me das un beso y vuelvo a caer, Mi voluntad, por ti, se vuelve a esconder y aunque mi mente de la orden nuevamente el cuerpo me desobedece. Otra vez con tres palabras me puedes convencer, Creo en ti porque me lo pide mi fe y cuando pienso que te tengo nuevamente ; Desapareces. Se que es mi terquedad la que hace que resista pero quererte así me vuelve masoquista.